HIGHLIGHTS
“En el cielo azul
Escribo con el dedo.
Crepúsculo de otoño."
Issa Kobayashi. Cincuenta haikus. Poesía Hiperión.
"Silencio.
Sobre el fondo del lago
Una nube como una montaña."
Issa Kobayashi. Cincuenta haikus. Poesía Hiperión.
“Podría decirse que este proceso de despertar es profundamente sanador si no fuera porque hemos llegado a una idea de salud tremendamente superficial. Para la mayoría de nosotros, la curación es lo que hace que nos sintamos cómodos y lo que alivia el dolor. Es lo que mitiga, lo que nos protege. Y, sin embargo, con frecuencia aquello de lo que queremos ser sanados es lo mismo que nos curará si podemos soportar la incomodidad y el dolor.
Queremos curarnos de la enfermedad, pero, precisamente, a través de la enfermedad crecemos y nos sanamos de nuestra apatía autocomplaciente. Tememos la pérdida y, sin embargo, precisamente a través de lo que perdemos somos capaces de averiguar que no pueden quitarnos nada.”
Peter Kingsley. En los oscuros lugares del saber. Ed. Atalanta 2010.
“Nuestros anhelos pocas veces son gran cosa. Apenas consisten en ir de un deseo a otro; eso es todo. Nos dispersamos por todas partes buscando una cosa u otra: satisfacer nuestros deseos sin satisfacernos a nosotros mismos. Y nunca podemos estar satisfechos. Nuestro anhelo es tan profundo, tan inmenso, que en este mundo de apariencias nada puede sostenerlo o contenerlo. Así que, en lugar de ello, lo desguazamos, lo tiramos: queremos esto, luego lo otro, hasta que somos viejos y estamos agotados.
Parece fácil, todo el mundo lo hace. Pero es difícil huir del vacío que todos sentimos dentro, de la heroica tarea de encontrar sucedáneos para llenar el vacío.”
Peter Kingsley. En los lugares oscuros del saber. Morir antes de morir. Ed. Atalanta 2010.
Evangelios fotográficos.
“El gusto en fotografía propende, acaso necesariamente, a lo global, ecléctico, permisivo, lo cual significa que en definitiva tiene que negar la diferencia entre buen gusto y mal gusto. Por eso todas las tentativas de los polemistas por erigir un canon parecen ingenuas o ignorantes. Pues hay algo fraudulento en todas las controversias fotográficas, y las atenciones del museo han desempeñado un papel determinante para aclarar esta cuestión. El museo uniforma todas las escuelas de fotografía. En efecto, tiene poco sentido siquiera hablar de escuelas. En la historia de la pintura, los movimientos tienen una vida y una función genuinas: con frecuencia se comprende
mucho mejor a los pintores en función de la escuela o movimiento al cual pertenecieron. Pero los movimientos en la historia de la fotografía, son fugaces, adventicios, a veces meramente superficiales, y ningún fotógrafo de primer rango se comprende mejor como integrante de un grupo. Agrupar a fotógrafos en escuelas o movimientos parece una suerte de malentendido basado (una vez más) en la analogía, inevitable pero invariablemente inexacta, entre la fotografía y la pintura.
La función rectora que ahora desempeñan los museos en la formación y clarificación de la naturaleza del gusto fotográfico parece señalar una etapa nueva e irreversible para la fotografía. Junto con el tendencioso respeto por lo profundamente trivial, el museo difunde un criterio
historicista que inexorablemente promueve la historia entera de la fotografía. No es insólito que los críticos de la fotografía y los fotógrafos parezcan inquietos. En muchas apologías recientes de la fotografía persiste el temor de que la fotografía sea ya un arte senil plagado de movimientos espurios o muertos, y las únicas tareas reservadas sean el comisariado y la historiografía.”
Susan Sontag. Sobre la fotografía.
“Según la visión moderna, todo lo que se hace para usos físicos se lo llama arte decorativo, aplicado o industrial; y todo lo que se hace para uso intelectual, se lo llama arte bello, o arte puro, o simplemente Arte con una A mayúscula. Aquellos que hacen cosas se dividen igualmente en dos castas, respectivamente de obreros y artistas. Si el trabajador ha de producir o de usar obras de arte, no se espera que lo haga en conexión con su función humana en tanto que hacedor de cosas concebidas para el uso, sino como un entretenimiento, que ha de cultivarse en las horas de ocio; puesto que los aparatos que ahorran trabajo, debido a los cuales el trabajador es arrojado fuera del trabajo providencialmente, le proporcionan el tiempo libre necesario para “cosas más elevadas”. Al trabajador se le llama al mismo tiempo un hombre “libre”, pues tiene la libertad de trabajar o de morir de hambre, y de esta manera se le distingue técnicamente del esclavo, que debe trabajar, pero a quien no puede permitirse que muera de hambre.
El artista es de una especie tan noble, que si continúa insistiendo, y se muere de hambre en una buhardilla persiguiendo un ideal privado, no es condenado, como lo sería un trabajador, como antisocial, sino que se considera como una persona incomprendida, y se le anima a creer que está trabajando como poco para la posteridad. El artista moderno es un tipo especial de hombre, distinguido de los otros, no ciertamente por su sabiduría, sino por su sensibilidad, a cuenta de cuya sensibilidad se le permite una licencia moral correspondiente. Aunque el artista espera ser pagado, y si es posible elevadamente pagado por su trabajo, no le agrada que se le pidan cuentas. El patrón paga al gaitero, pero no puede pedir el tono. Si el patrón rechaza el producto porque no es lo que quería, todo el mundo artístico se siente ultrajado; ¿cómo se atreve el patrón a saber lo que quiere?”
A.K. Coomaraswamy. Patrón y artísta. II La visión anormal. Ed. Sanz y Torres.
Evangelios fotográficos.
“El lenguaje con el cual suelen evaluarse las fotografías es en extremo exiguo. A veces se alimenta como un parásito del vocabulario de la pintura: composición, luz, etc. Con más frecuencia consiste en los juicios más vagos, como cuando se elogian fotografías por ser sutiles, o interesantes, o vigorosas, o complejas, o simples, o –una expresión predilecta- engañosamente simples.
Esta pobreza de vocabulario no obedece a una razón fortuita: la falta, digamos, de una tradición rica de crítica fotográfica. Es algo inherente a la fotografía misma cada vez que se entiende como arte. La fotografía propone un proceso de la imaginación y un llamamiento al gusto muy diferentes que la pintura (al menos según los conceptos tradicionales). En efecto, la diferencia entre una buena fotografía y una mala fotografía no se parece en nada a la diferencia entre un buen cuadro y un mal cuadro. Las normas de evaluación estética esgrimidas en la pintura dependen de criterios de autenticidad (y falsedad) y artesanía, y en la fotografía esos criterios son
más permisivos o simplemente no existen.”
Susan Sontag. Sobre la fotografía.
“Nuestro anhelo de un estado de ocio es la prueba de que la mayoría de nosotros estamos trabajando en una tarea a la que jamás podríamos haber sido llamados por nadie sino por un vendedor, pero no ciertamente por Dios o por nuestra propia naturaleza.”
A.K. Coomaraswamy. La verdadera filosofía del arte Cristiano y Oriental. Cap. I ¿Para que exponer obras de arte? Ed. Sanz y Torres.
“Platón siempre tiene en vista la representación de formas invisibles e inteligibles. La imitación de una cosa sin más es despreciable; el tema legítimo del arte son las acciones de los dioses y de los héroes, no los sentimientos del artista o las naturalezas de los hombres que son demasiado humanos, como él mismo. Si un poeta no puede imitar las realidades eternas, sino sólo los desvaríos del carácter humano, no puede haber lugar para él en una sociedad ideal, por fieles o fascinantes que sean sus representaciones. En otras palabras, un arte real es un arte de representación simbólica y significante; una representación de cosas que no pueden verse excepto con el intelecto. En este sentido, el arte es la antítesis de lo que nosotros entendemos por educación visual, porque ésta se propone decirnos cómo son las cosas que no vemos pero que podríamos ver.”
A.K. Coomaraswamy. La verdadera filosofía del arte Cristiano y Oriental. Cap. I ¿Para queexponer obras de arte? Ed. Sanz y Torres.
“Cuando Platón afirma que las artes “cuidaran de los cuerpos y almas de sus ciudadanos”, y que sólo deben hacerse cosas que son sanas y libres, y no cosas vergonzosas impropias de hombres libres, es como si dijera que el artista, en cualquier material que sea, debe ser un hombre libre: y con esto no entiende un “artista emancipado”, en el sentido vulgar de no tener ninguna obligación o compromiso de ningún tipo, sino un hombre emancipado del despotismo del vendedor. Si el artista ha de representar las realidades eternas, debe haberlas conocido como son. En otras palabras, un acto de imaginación, en el que la idea que ha de representarse se viste primero de una forma imitable, debe haber precedido a la operación en la que esta forma ha de
ser incorporada en el material efectivo. Al primero de estos actos se le llama “libre”, al segundo “servil”. Pero sólo si se omite el primero la palabra servil adquiere una connotación deshonrosa. Apenas es necesario demostrar que nuestros métodos de manufactura son, en este sentido vergonzoso, serviles, ni puede negarse que el sistema industrial, para el que estos métodos son
indispensables, es indigno de hombres libres. Un sistema de “manufactura”, o más bien de producción cuantitativa dominada por los valores del dinero, presupone que debe haber dos tipos de hacedores diferentes, a saber, “artistas” privilegiados, que pueden estar “inspirados”, y laboreros sin privilegios, carentes de imaginación por hipótesis, puesto que sólo se les exige que hagan lo que otros hombres han imaginado. Como dijo Eric Gill, “por una parte tenemos al artista interesado en expresarse a sí mismo; por otra, está el obrero privado de todo sí mismo que expresar”. A menudo se ha pretendido que las producciones de las “bellas” artes son inútiles; parece una burla calificar de libre a una sociedad, donde sólo los hacedores de cosas inútiles, y no los hacedores de cosas útiles, pueden llamarse libres, a no ser en el sentido de que todos somos libres de trabajar o morirnos de hambre.”
A.K. Coomaraswamy. La verdadera filosofía del arte Creistiano y Oriental. Cap. I ¿Para qué exponer obras de arte? Ed. Sanz y Torres.
Evangelios fotográficos.
“…La atención cada vez mayor dedicada a las fotografías es un gran alivio para las sensibilidades agotadas o ansiosas de evadirse de los esfuerzos mentales exigidos por el arte abstracto. La pintura clásica moderna supone una capacidad de observación muy desarrollada y una familiaridadcon otras artes y con determinadas nociones de la historia del arte. La fotografía, como el arte pop, tranquiliza a los espectadores asegurándoles que el arte no es difícil; los temas parecen más importantes que el arte.
La fotografía es el vehículo más exitoso del gusto moderno en su versión pop, con ese empeño en demoler la alta cultura del pasado (concentrándose en fragmentos, desechos, rarezas, sin excluir nada); sus concienzudos coqueteos con la vulgaridad, su afecto por lo kitsch; su astucia por conciliar las veleidades vanguardistas con las ventajas comerciales; su condescendencia pseudorradical hacia el arte por reaccionario, elitista, esnob, insincero, artificial, desvinculado de las grandes verdades de la vida diaria, y su transformación del arte en documento cultural.”
Susan Sontag.Sobre la fotografía.
“Cuando uno piensa acerca del mundo superior, uno
se encuentra en el mundo superior; pues donde están
los pensamientos de una persona, allí está la persona.”
Tavaat ha-rivash, 224
VISIÓN DE LA MEMORIA
Una mañana de Junio, demasiado temprano
para despertar, pero tarde para volver a dormirse.
Tengo que salir al verdor que está lleno
de recuerdos, y ellos me siguen con la mirada.
No se ven, se funden totalmente
con el fondo, camaleones perfectos.
Estoy a un paso de oírlos respirar
pero el canto del pájaro ensordece.
El cielo a medio hacer. De la plaza salvaje (1983). Tomas Transtömer. Nordicalibros.
MÁS ADENTRO
En la gran entrada a la ciudad
cuando el sol está bajo.
El tráfico se hace denso, repta.
Es un pesado dragón reluciente.
De pronto está el sol rojo
frente al parabrisas
e inunda el coche.
¡Estoy iluminado
y una criatura se hace visible
dentro de mí,
palabras con tinta invisible
que aparecen
cuando el papel se acerca al fuego!
Sé que debo ir lejos,
atravesar la ciudad y luego
más allá, hasta que sea hora de ir
a caminar largamente por el bosque.
A seguir las huellas del tejón.
Se oscurece, se dificulta la visión.
Allí, en el musgo, hay piedras.
Una de esas piedras es valiosa.
Ella puede transformarlo todo,
puede hacer brillar la oscuridad.
Es un interruptor para todo el país.
Todo depende de ella.
Verla, tocarla…
El cielo a medio hacer. De senderos (1973). Tomas Transtömer. Nordicalibros.
El heroísmo de la visión
“Los protegidos habitantes de clase media en los rincones más opulentos del mundo –las regiones donde más fotografías se hacen y consumen- se enteran de los horrores del mundo sobre todo por medio de la cámara: las fotografías pueden angustiar, en efecto. Pero la tendencia estetizante de la fotografía es tal que el medio que transmite la angustia termina por neutralizarla. Las cámaras reducen la experiencia a miniaturas, transforman la historia en espectáculo. Aunque crean simpatía, también la interrumpen, enfrían las emociones. El realismo de la fotografía crea una confusión acerca de lo real que resulta (a largo plazo) moralmente analgésica y además (a corto y largo plazo) sensorialmente estimulante. Por lo tanto nos aclara los ojos. Esta es la nueva visión a la que todos se refieren.”
Susan Sontag. Sobre la fotografía.
En honor a la tolerancia, que debe ser el factor sobresaliente de la filosofía, me duele tener que escribir así acerca del mundo que nos ha tocado vivir. No soy de los que piensan que este mundo es negativo, y que todo tiempo pasado fue mejor; ni tampoco de aquellos que postergan la felicidad cara un futuro que no podemos precisar. Me preocupa la cantidad de incongruencias, incoherencias, por no llamarlas definitivamente mentiras, que estamos obligados a soportar. Ni siquiera se disimulan las falsedades, sino que, al contrario, se presentan exactamente como si fueran lo contrario, convencidos de que somos tontos, y basta con que una información provenga de los medios de comunicación para que la consideremos verdadera.
Qué nos venden
1. Nos venden un mundo en progreso indefinido en el que todas las cosas van hacia lo mejor.
2. Nos venden un mundo democrático, aunque este concepto se ha convertido en el “comodín” de cualquier movimiento político, religioso, educacional, empresarial, de lo que venga a cuento. Decir democrático es decir libre.
3. Nos venden un mundo tolerante, en el que, al contrario de siglos anteriores, hemos aprendido a convivir unos pueblos con otros, en que todos respetan las diferencias, las creencias religiosas y
las formas de pensar.
4. Nos venden un mundo comunicado e informado por los medios más variados.
Nada de esto es cierto. NADA. Y lo peor es que, por cansancio o ignorancia, terminamos por creer y por aceptar lo que nos venden. Todo ese material se ha introducido subrepticiamente en nuestras mentes, y terminamos usando los mismos conceptos sin saber lo que estamos diciendo.
Veamos,
1. Ante el progreso indefinido, nos encontramos con una bancarrota económica que en este momento afecta aun a los países considerados más ricos del mundo. Y unos países arrastran a otros, porque todas las finanzas crean lazos invisibles de efecto dominó. Eso, por no mencionar las hambrunas que asolan tantos países pobres, y las guerras y guerrillas que impiden el paso de alimentos y artículos de primera necesidad para aliviar tanto dolor.
2. No somos libres. Cuando acudimos a las urnas, lo hacemos tras unas campañas electorales que más bien parecen desfiles de modelos, plagadas de discursos vacíos, y sobre todo de descalificaciones hacia los partidos “contrarios”. ¿Por qué han de ser “contrarios”? ¿Es que la
democracia no admite la multiplicidad?
A veces no somos libres ni para circular de un país a otro, a pesar de las estrechas alianzas económicas que los unen. No somos libres para afrontar las migraciones de gente desesperada por la miseria, sencillamente porque no podemos hacer lugar a tantas personas, cuando hasta los propios habitantes de cada país también están al borde de la indigencia.
1. Me gustaría saber dónde está la tolerancia. Bajo unos nombres u otros, la agresión es la noticia cotidiana. Nunca se han visto tantos enfrentamientos étnicos, sociales, religiosos, por no mencionar los sexuales o asexuales.
2. La mayor parte de la comunicación es peor que el opio. Nos adormece y nos engaña sin piedad. Nos obliga a entrar en tramas de las que luego no podemos desprendernos, nos introduce en trampas de las que no podemos deshacernos. Somos esclavos de las computadoras, grandes, pequeñas y de bolsillo; de los teléfonos, de los mensajes abreviados que degradan los lenguajes; de las redes sociales que destruyen nuestra intimidad…
Quién nos lo vende
Esta es una cuestión delicada que, por falta de conocimiento concreto y, sobre todo, de pruebas, me cuesta abordar. Viene en mi ayuda el “mito de la caverna” que describe el filósofo Platón en su
libro La República. No hace falta extenderse en el contenido del mito porque es muy conocido. Se trata de una caverna (el mundo) donde todos estamos encerrados, aunque encantados de estarlo, porque dentro de la caverna se nos ofrecen todo tipo de imágenes falsas con visos de realidad, tan convincentes como para que nadie quiera salir de allí.
Nadie conoce a los “amos de la caverna”, pero es evidente que alguien, o algunos, han montado esta prisión disfrazada de un mundo feliz. Esto permanece así hasta que un atrevido decide romper sus cadenas y salir a ver lo que pasa en el exterior. Y aquí comienza el drama: el que sale comprueba el engaño, intenta contarlo a los demás y se encuentra con una absoluta incomprensión, porque al parecer todos gozan de sus cadenas…
Sinceramente, creo que nuestro mundo, al completo, en todos los continentes y en todos los países, está regido por los “amos de la caverna”. No los conocemos, no son los que dan la cara y ocupan las páginas y las pantallas de los medios de difusión, no; los visibles son sus títeres y ellos permanecen en el anonimato para seguir trabajando a gusto.
¿Por qué nos venden tantas mentiras?
Porque no hay nada mejor que un pueblo engañado, debilitado, idiotizado, para poder manipularlo mejor. Los que viven intoxicados y casi inconscientes, creen cualquier cosa, y son capaces de hacer cualquier cosa.
Algunos títulos sugerentes.
Mientras vivimos al margen de la realidad, se propagan hechos como los que siguen, que he tomado al azar de un periódico de unas semanas atrás. Aunque en pocos días estas noticias pueden variar, no cambia la dirección de las cosas. No necesito inventar nada.
· “Los atentados terroristas disparan la violencia entre Israel y Gaza”
· “Un comando talibán asalta el centro cultural británico en Kabul”
· “Un atentado en una mezquita de Pakistán causa 48 muertos”
· “La presión de Occidente no logra frenar las matanzas del régimen sirio”
· “Turquía desentierra el hacha de guerra para aplastar a la guerrilla kurda”
· “Los combates entre rebeldes y gadafistas atenazan Trípoli”
· “Centroamérica y el Caribe debaten un frente común contra el crimen”
· “El Papa alerta a los docentes sobre ‘los abusos de una ciencia sin límites’”
Y sin títulos específicos: revueltas estudiantiles, huelgas, manifestaciones callejeras, enfrentamientos de grupos a favor o en contra de cualquier acontecimiento con muertos y heridos, robos y atracos, crímenes, y para qué seguir…
No somos tontos.
No nos podemos permitir serlo. Bastaría con ejercitar la facultad de comparar lo que se vende con lo que hay. Informarse está bien. Pero los medios de comunicación no tienen la verdad absoluta: ¿hemos probado alguna vez leer la misma noticia en dos periódicos de diferente filiación política?
Hay que aprender a ver lo que tenemos alrededor, a escuchar lo que cuentan las personas de sus propias vidas. Las calles hablan, la gente también; tienen su lenguaje particular relativamente fácil de captar.
No somos tontos. Pero tampoco somos inteligentes, porque por ahora no podemos encontrar soluciones que no caigan en el radicalismo y la violencia.
¿Hay soluciones?
Claro que las hay. Seguramente cada grupo vendedor de fantasías presentará sus aportes. Nosotros proponemos la Filosofía. Nos consta que, entre los filósofos más conocidos, Platón y Confucio ya lo hicieron.
No una filosofía teórica, porque con eso no movemos ni una mota de polvo. Proponemos una filosofía activa que nos enseñe a pensar, a usar la razón y no a distorsionarla. Una filosofía de valores morales que dignifique nuestros sentimientos. Una filosofía que nos ayude a resolver
las situaciones cotidianas de nuestras propias vidas. Una filosofía que nos sitúe en la realidad y nos haga felices al mismo tiempo.
Así, tal vez, haciendo de cada uno de nosotros un ejemplo individual de transformación, podamos resolver los males que nos destruyen y construir un mundo diferente, esencialmente mejor.
Es tarea para el futuro, pero mucho más cercano de lo que parece si nos atrevemos a empezar por nosotros mismos.
Delia Steinberg Guzmán. Texto extraido: portalfilosofia. Boletin Nueva Acropolis. Núm 129b
El heroísmo de la visión.
“Como cada fotografía es un mero fragmento, su peso moral y emocional depende de dónde se inserta. Una fotografía cambia según el contexto donde se ve: así, las fotografías de Smith
en Minamata aparecerán diferentes en una hoja de contactos, una galería, una manifestación política, un archivo policial, una revista fotográfica, una revista de noticias generales, un libro, la pared de un salón. Cada una de estas situaciones propone un uso diferente para las fotografías pero ninguna de ellas puede asegurar su significado. Con cada fotografía ocurre lo que Wittgenstein argumentaba sobre las palabras: su significado es el uso. Y por eso mismo la presencia y proliferación de todas las fotografías contribuye a la erosión de la noción misma de significado, a esa partición de la verdad en verdades relativas que la conciencia liberal moderna da por sentada.”
Susan Sontag. Sobre la fotografía.
"Lo que hacemos. – Lo que hacemos nunca es comprendido, sino siempre tan sólo elogiado y censurado."
Nietzsche. “La Gaya ciencia” Libro tercero. Aforismo 264. Ed. Akal.
“Que toda alma medite esto: que es ella la que creó todas las cosas vivas, inspirándoles su principio vital; todo cuanto nutre la tierra o el mar, todas las criaturas del aire y las divinas estrellas, ella las creó; ella creó el sol, y por ella fue hecho este gran firmamento; nadie más que ella lo dispuso con orden, nadie más que ella lo hace girar conforme al curso previsto. Y, sin embargo, el alma es cosa distinta de todo lo que ella dispone, mueve y hace vivir.”
Plotino. Enéadas, V.1.2.1
En la caverna de Platón.
“La necesidad de confirmar la realidad y dilatar la experiencia mediante fotografías es un consumismo estético al que hoy todos son adictos. Las sociedades industriales transforman a sus ciudadanos en yonquis a las imágenes; es la forma más irresistible de contaminación mental.”
Susan Sontag. Sobre la fotografía.
Estados Unidos visto por fotografías, oscuramente.
“La fotografía era una licencia para ir a donde se me antojaba y para hacer lo que quería”, escribió Arbus. La cámara es una suerte de pasaporte que aniquila las fronteras morales y las inhibiciones sociales, y libera al fotógrafo de toda responsabilidad ante la gente retratada. Toda la cuestión al fotografiar personas es que no se interviene en su vida, solo se está de visita. El fotógrafo es un superturista, una extensión del antropólogo que visita a los nativos y regresa con noticias sobre sus exóticos haceres y estrafalarios haberes. El fotógrafo siempre está intentando colonizar experiencias nuevas o descubrir nuevas maneras de mirar temas conocidos para luchar contra el tedio. Pues el tedio es precisamente el reverso de la fascinación: ambos dependen de estar fuera y no dentro de una situación, y uno conduce a la otra. Según una teoría china, se alcanza la fascinación a través del tedio, apuntó Arbus.”
Susan Sontag. Sobre la fotografía.
“...Heidegger, en cambio, piensa que si se reconoce la conclusión nihilista de la filosofía occidental y el hecho de que al final el “mundo verdadero” no sólo desaparece sino que es sustituido por el mundo de la organización tecnológica y de la racionalización industrial donde también el hombre deviene puro objeto de manipulación, ello depende del propio error metafísico de haber imaginado la verdad como correspondencia, y al ser, como “objeto”. En otras palabras, si se parte de la doctrina platónica de las ideas, según la cual la verdad es un orden estable dado al que el sujeto debe formar sus propias representaciones, por necesidad se llega al positivismo y al mundo del dominio tecnológico incondicionado.”
Gianni Vattimo. “Adios a la Verdad”. Gedisa editorial. 2010.
“El Tao que puede ser expresado
no es el Tao eterno.
El nombre que puede ser nombrado
no es el nombre eterno.
Lo Innombrable es lo eternamente real
y el nombrar es la madre de todas las cosas.
Libre del deseo, realizas el misterio, pero,
atrapado en el deseo,
no ves más que apariencias.”
Lao Tse.
“La experiencia más bella que podemos tener es aquella de lo misterioso.
Es la emoción fundamental que se ubica en la cuna del verdadero arte y de la verdadera ciencia... Fue la experiencia del misterio –incluso en una mezcla con el temor- la que engendró la religión.
Un conocimiento de la existencia de algo que no podemos penetrar, nuestras percepciones de la razón más profunda y la belleza más radiante, que solamente en sus formas más primitivas son accesibles a nuestras mentes; es este conocimiento y esta emoción los que constituyen la verdadera religiosidad. En este sentido, y únicamente en este sentido, soy un hombre profundamente religioso.”
Albert Einstein, 1931
“Las cosa más importantes son aquellas que le están ocultas al ojo”.
Antoine de Sant-Exupéry, El principito.
“Y arremetió contra los límites sin límites
Donde los opuestos se unifican.
Y arremetió más allá aún y descubrió lo torcido,
El más derecho de todos los caminos,
Y lo tomó hasta que llegó a tiempo a un lugar
Sin tiempo y sin lugar."
Jaim Najman Bialik. Hetzitz ve- met (vislumbró y murió).
“.... porque me retrato a mí mismo.”
Montaigne.
“...yo no existía, yo era otro(...)
Hoy volví a ser de pronto el que era
o el que soñaba ser.”
Pessoa.
“Yo: una ficción de la que
a lo sumo somos coautores.”
Imre Kertész.
Picasso a Malraux:
“Supongo que siendo usted “chino”, conoce los proverbios chinos. Hay uno que proclama lo mejor que se ha dicho nunca sobre la pintura: no hay que imitar la vida, hay que trabajar con ella.”
G. Vatimo: De la modernidad al nihilismo
“En esta obra, el problema de salir de la enfermedad histórica o, más precisamente, el problema de la modernidad entendida como decadencia se plantea de un modo nuevo. Mientras el escrito de 1874 quería recurrir a fuerzas suprahistóricas y eternizantes, Humano, demasiado humano presenta una verdadera y propia disolución de la modernidad mediante la radicalización de las mismas tendencias que la constituyen. Si la modernidad se define como la época de la superación, de la novedad que envejece y es sustituida inmediatamente por una novedad más nueva, en un movimiento incesante que desalienta toda creatividad al mismo tiempo que la exige y la impone como única forma de vida... si ello es así, entonces no se podrá salir de la modernidad pensando en “superarla”. El recurrir a las fuerzas eternizantes indica una exigencia de encontrar un camino diferente. Nietzsche ve con mucha claridad –ya en el ensayo de 1874- que la superación es una categoría típicamente moderna y que, por lo tanto, no puede determinar una salida de la modernidad. La modernidad está constituida no sólo por la categoría de la superación temporal (el inevitable sucederse de los fenómenos históricos de los cuales el hombre adquiere conciencia a causa del exceso de historiografía), sino también, como consecuencia muy directa, por la categoría de la superación crítica.
Según Nietzsche, se sale realmente de la modernidad con esta conclusión nihilista. Puesto que la noción de verdad ya no subsiste y el fundamento ya no obra, pues no hay ningún fundamento para creer en el fundamento, ni por tanto creer en el hecho de que el pensamiento deba “fundar”, de la modernidad no se saldrá en virtud de una superación crítica que sería un paso dado todavía en el interior de la modernidad misma. Manifiesta así claramente que hay que buscar un camino diferente. Este es el momento que se puede llamar el nacimiento de la postmodernidad en filosofía, un hecho del cual, así como de la muerte de Dios, anunciada en el aforismo 125 de la Gaya Ciencia, no hemos todavía terminado de medir las significaciones y las consecuencias .”
G. Vatimo, el fin de la modernidad.
“Es más importante saber que tipo de persona tiene una enfermedad que saber que tipo de enfermedad tiene una persona.”
Hipócrates (460-377 a.C.)
IV. LA MUERTE POR AGUA.
“Flebas el Fenicio, muerto hace quince días,
Olvidó el grito de las gaviotas, y el profundo oleaje
Y las ganancias y las pérdidas.
Una corriente submarina
Recogió sus huesos en susurros. Mientras se elevaba y
se hundía
Pasó todas las etapas de su vejez y de su juventud
Entrando al remolino.
Gentil o judío
Oh tú que timoneas y a barlovento miras,
Piensa en Flebas, que fue una vez esbelto y bello
como tú.”
T. S. Eliot. “La tierra estéril” Edición de Jaime Tello. Colección Visor de Poesía.
“Hubo un momento cuando la pradera, el bosque y el arroyo,
la tierra y todos los paisajes comunes,
me parecieron
ataviados de luz celestial,
de la gloria y la frescura de un sueño.”
William Wordsworth. Intimations of Inmortality.
“La medicina mediocre cura enfermedades; la medicina superior las previene.”
Nei Jing.
“…Es lo que afirma Plotino cuando declara que -el mundo deviene transparente al espíritu-. Resume de este modo, como repara Bréhier, una operación mental que describe en su V Enéada, partiendo de una tesis platónica. De acuerdo con esta tesis, la visión se realiza por un contacto entre la luz interior del ojo y la luz exterior. Plotino supone que esta separación entre las dos luces es eliminada, que devienen transparentes la una para la otra y que de esta forma la transparencia de los objetos se torna absoluta: todos los objetos se penetran sin limitarse y sin limitar la luz (V, 8, 4, 4-11). Va incluso más lejos. En las cosas visibles, los objetos se limitan, se molestan recíprocamente, se mezclan. Pero podemos suponer que esta molestia y esta mezcla, que no provienen sino de la resistencia de las cosas visibles, son eliminadas. Tendremos entonces las ideas en estado puro: el movimiento que no tiene parada, el reposo verdaderamente inmutable, la belleza sin mezcla de fealdad (V, 8, 4, 11-15). En la visión hay una extensión especial entre el que ve y el medio en el que reside. Plotino nos invita a eliminar esta exterioridad y a imaginar el medio absorbido en el ser, al ser en el medio: éste es el estado de la visión intelectual.
Distinguimos, por último, la luz y la fuente de la que emana (sobre todo los astros). Eliminemos esta distinción: que todo sea fuente de luz y que sea igualmente luz. Tendremos una visión en la cual ya no habrá que distinguir entre las partes (V, 8,4, 18-27). Y para precisar este pensamiento: -...No hay un punto en el que uno pueda fijar sus propios límites de manera que diga hasta ahí, soy yo- (VI, 5, 7). Dicho de otro modo, el estado de contemplación de lo inteligible no va acompañado de una conciencia de mí mismo, sino que toda nuestra actividad está dirigida al objeto contemplado: nos convertimos en ese objeto, nos ofrecemos a él como una materia que él forma, ya no somos nosotros mismos más que en potencia: para ver, es preciso perder la conciencia de sí, y para tener conciencia de esta visión, es preciso cerrar en cierta medida de ver. Si, por tanto, queremos ver teniendo conciencia de la visión, habremos de distanciarnos lo suficiente de ella, pero no tanto que no podamos volver y sumergirnos en ella a nuestro gusto. En esta especie de movimiento alternado de separación y unión es donde nace la conciencia del estado de absorción de nosotros mismos en el todo, fin supremo de una contemplación intelectual ideal. (V, 8, 11, 1-13)."
André Grabar. “Los orígenes de la estética medieval”. Plotino y los orígenes de la estética medieval. Ed. Siruela.
“Saps quina és l’unica obligació que tenim en aquesta vida? Doncs la de no ser imbècils. La paraula imbècil és més substanciosa que no sembla, no et pensis. Ve del llatí “vaculus”, que significa bastó: l’imbècil és aquell que necessita bastó per caminar. Que no s’enfadin amb nosaltres els coixos i els vellets, perquè el bastó al qual ens referim no és el que es fa servir molt legítimament per ajudar a aguantar-se dret i a fer passets a un cos sotreguejat a causa d’algun acciden o de la edad. L’imbècil pot ser tant àgil com es vulgui i fer bots com una gasela olímpica, no es tracte d’això. Si l’imbècil va coix no és dels peus, sinó de l’ànima: el seu esperit és desnerit i rancallós, encara que el seu cos faci unes tombarelles fora mida. Hi ha imbècils de diversos models per triar:
a) El qui creu que no vol res, el qui diu que tot li és igual, el que viu en un perpetu badall o en migdiada permanent, encara que tingui els ulls oberts i no ronqui.
b) El qui que ho vol tot, el primer que se li presenta i el contrari del que se li presenta; anar-se’n i quedar-se, ballar i estar assegut, mastegar alls i fer petons sublims, tot a la vegada.
c) El qui no sap què vol ni es preocupa d’esbrinar-ho. Imita el que volen els seus veïns o els porta la contrària perquè sí, tot allò que fa és dictat per l’opinió majoritària dels qui l’envolten: és conformista sense reflexió o rebel sense causa.
d) El qui és conscient de voler i sap alló que vol i, poc o molt, sap per què ho vol però ho vol fluixet, amb por o amb poca força. Al cap i a la fí, acaba sempre fent allò que no vol i deixant allò que vol per demà, a veure si aleshores està més entonat.
e) El qui vol en força i ferocitat, amb posat bàrbar, però s’ha enganyat a sí mateix sobre el què és la realitat, es despista enormement i acaba confonent la bona vida amb allò que el farà pols.
Tots aquest tipus d’imbeci.llitat necessiten bastó, és a dir, necessiten recolzar-se en coses de fora, alienes, que no tenen res a veure amb la llibertat i la reflexió pròpies. Sento dir-te que els imbècils acostumen a acabar bastant malament, cregui el que cregui l’opinió vulgar. Quan dic que acaben malament no vull dir que acabin a la presó o fulminats per un llamp (això només passa a les pel.lícules), sinó que t’aviso que acostument a fer-se mal ells mateixos i no aconsegueixen mai aquella bona vida que ens ve tant de gust a tu i a mi. I encara em sap més greu haver-te d’informar que, de simptomas d’imbecil.litat, n’acostumem a tenir gairebé tots; vaja, almenys jo me’ls trobo un día sí i l’altre també; tant de bo que a tu et vagi millor en l’invent... Conclusió: alerta! En guàrdia! La imbecil.litat aguaita i no perdona."
”Fernando Sabater. “Ética per al meu fill.” Capítol sisè. Apareix el rau rau. Ed 62.
“El deseo de asombrar y de sentirse asombrado es muy legítimo. It is a happiness to wonder, -es una felicidad sentirse asombrado-; pero también, it is a happiness to dream, -es una felicidad soñar-. Todo el problema consiste, si me pide que le confiera el título de artista o de aficionado a las Bellas Artes, en saber mediante qué procedimientos quiere usted crear o sentir el asombro. Por el hecho de que lo Bello sea siempre asombroso, sería absurdo suponer que lo que es asombroso es siempre bello. Ahora bien, nuestro público, singularmente impotente para sentir la felicidad del ensueño o de la admiración (signo de alguien falto de grandeza de espíritu), quiere que se le asombre con medios ajenos al arte, y sus obedientes artistas se adaptan a su gusto; desean impresionarlos, sorprenderlos, pasmarlos por medio de estratagemas indignas, porque saben que es incapaz de extasiarse ante la táctica natural del arte verdadero.”
Charles Baudelaire. Salón de 1859, Curiosidades estéticas.
“Esto dice un antiguo proverbio: critican a quien permanece en silencio; a quien habla mucho lo critican; también critican a quien habla poco; en todo el mundo no hay nadie que no sea criticado.”
Dhammapada.
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